SER IGLESIA

11.06.2016 12:45

PORQUE SOY IGLESIA:

Desde mediados de mayo estamos presenciando en los MCS y ciertos ámbitos políticos el intento de acoso y derribo de nuestro Obispo diocesano, el Cardenal Antonio Cañizares, por unas declaraciones que realizó en un acto académico y religioso, en el uso de su derecho de libertad de expresión. Hablaba de la familia y el valor de la defensa de la vida, nada nuevo en la doctrina de la Iglesia. Recientemente el Papa ha hablado de ello en la Ehortación apostólica "Amoris Laetitia", y don Antonio no se ha separado de esta doctrina ni un ápice. Pero cuando propios y extraños no se leen los escritos ni los documentos, se extrañan de que la Iglesia y sus Pastores reafirmen la doctrina de la vida y defiendan la institución familia, como no puede ser de otra manera en una concepción cristiana de la vida.

Desde opciones políticas e ideológicas no se puede entender la doctrina cristiana, ni se debe combatir porque no diga lo que a mí me gusta; como tampoco desde la Religión se debe juzgar ni esperar que los partidos políticos sigan y prescriban un modo de vida y de actuación acorde con una religión determinada. Pero lo que sí, y siempre, debemos pedir a una autoridad democrática es que repete las creencias que rigen la conciencia de los individuos para que puedan vivir conforme a su concepción de la vida y los valores que la sustentan.

Si la autoridad política, de manera impositiva y totalitaria, pretende imponer criterios morales que atentan directamente a nuestra conciencia y creencias, sin dar opción a la objeción de conciencia, por duro que parezca un creyente -al menos si es cristiano- ha de plantearse las graves consecuencias de la ideología única, como es el caso de la llamada "ideología de género". Es tan aberrante y las consecuencias para la familia y sus componentes es tan grave, que como nos han indicado el Papa y los Obispos, incluido en nuestro, debemos reaccionar la comunidad de los creyentes.

Nuestro Obispo don Antonio ha alzado de manera clara la voz, y han pretendido callarle creyendo que si le acusan falsamente y logran desprestigiarle sus diocesanos quedarán heridos y a merced del poder político. Confiemos que no sea así, que todos y cada uno de los cristianos católicos de la diocesis de Valencia sepamos reaccionar y estemos más unidos que nunca. Recemos por nuestro Pastor, sucesor de los Apóstoles, y expresemos nuestra comunión con él en cualquier ocasión que se nos brinde en nuestras parroquias, o en los nuevos medios y tecnologías. Por el Bautismo fuimos consagrados como Pueblo de Dios, sacerdotes, profetas y reyes; pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para amar a la Iglesia más que a nuestros propios criterios, que a veces se confunden entre la doctrina cristiana y las ideologías.